Atractivos turísticos


            Sobre verdes y frondosas laderas vírgenes se asciende a la cima del Cerro Ávila de una manera cómoda, rápida y sin perderse las maravillas del Parque Nacional WarairaRepano, mediante el teleférico de Caracas. Este moderno sistema de transporte fue construido durante el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez, siendo inaugurado el 29 de septiembre de 1955 y puesto en funcionamiento el 19 de abril del año siguiente.
            El sistema original contaba con cinco estaciones divididas en dos tramos. El primer tramo comprende la estación Maripérez en la ciudad de Caracas, la cual se conecta con la estaciónÁvila, ubicada en la parte alta del Pico que lleva el mismo nombre. El segundo tramo comprendía las estaciones El Irón, Loma de Caballo y El cojo. Este segundo tramo partía desde la estación Ávila hasta El cojo ubicada en la población de Macuto en el estado Vargas.
            No obstante, a finales de la década de los 70 el sistema de teleférico permaneció cerrado por varios años, hasta su reapertura en 1986, pero debido al desuso, el sistema se deterioró y dejó de funcionar a plenitud. En el año 2001, al otorgársele una concesión a la compañía privada Inversora Turística de Caracas (ITC) el primer tramo del teleférico fue recuperado y puesto en funcionamiento. Sin embargo, el segundo tramo aún espera por ser reactivado, ahora en manos del Estado venezolano desde el año 2007, cuando le fue revocada la concesión a la compañía ITC.

            El tramo que actualmente funciona cuenta con 70 cabinas que trasladan a los pasajeros desde la estación Maripérez, la cual se encuentra a 900 metros sobre el nivel del mar, hasta la estación Ávila a 1500 MSNM. El mismo realiza un recorrido de 3,5 kilómetros en poco más de 15 minutos dependiendo de las condiciones climatológicas.


Galipán

            Abrazado a las laderas palpitantes de vida de la más imponente y majestuosa montaña que se aprecia desde casi cualquier punto de la ciudad de Caracas, se encuentra Galipán, uno de los pueblos más antiguos del Parque Nacional WarairaRepano, o El Ávila, como se le conocía anteriormente. El poblado abarca una superficie de 1.720,03 hectáreas del Parque, y aunque su principal actividad económica siempre ha sido la horticultura, desde la época colonial se destacaba por sus cosechas de cacao. Sus pobladores, de origen canario brindaron al lugar un atractivo adicional con los abundantes cultivos multicolores de flores como Margaritas, Claveles, Botón de Oro, Lirios, Nido de Amor, Gladiolas, Perlitas, Crisantemos y Eucaliptos, los cuales decoran con magia natural las cuestas de la montaña.
La hermosa Galipán cuenta con diversos ambientes bioclimáticos debido a que su superficie alcanza distintas alturas con respecto al nivel del mar. San José de Galipán, uno de los cinco centros poblados que la conforman, se encuentra entre la cota 120 MSNM y los 1.400 MSNM. Mientras que San Antonio de Galipán y Manzanares se ubican entre los 1.400 y los 1.725 m. de altura. Por su parte, San Isidro y San Francisco de Galipán se encuentran entre los 1.725 m. y los 2.075 MSNM. En estos centros sus habitantes se dedican a los cultivos de ciclo corto: hortalizas y frutas tropicales,  como remolacha, coliflor, zanahoria, duraznos, moras  y frezas en las zonas más templadas, así como bananos, y cítricos como mandarina, limón y naranja en las zonas bajas. Además de diversas hierbas empleadas como condimentos.
            Muchos de los rubros que se cosechan en la zona son también comercializados en el sitio, ofreciendo a sus visitantes una gama diversa de productos frescos y en distintas presentaciones. Los pequeños locales y quioscos exhiben frutos acaramelados, fresas con crema, chocolate caliente y demás dulces criollos. De igual modo se encuentran restaurantes donde las parrillas parecen ser uno de los platos preferidos. Y para quienes deseen pernoctar en este acogedor pueblito, para disfrutar por más tiempo las maravillas naturales, acompañadas de un fresco clima montañoso y una deliciosa gastronomía, existen también distintas posadas.
Otra de las virtudes naturales de Galipán es su hidrografía. Debido a sus pendientes tan abruptas y a la escasa proyección horizontal entre el nivel del mar y el pico El Ávila, punto más alto con el que colinda Galipán, el trayecto de sus quebradas y ríos es muy corto.
Los cursos de agua que provienen de las micro-cuencas conforman los ríos escondido y Galipán. Los otros sistemas de drenajes lo constituyen las quebradas los Perros, la quebrada Los Jabillos, La quebrada La Concepción y la Quebrada el Fonduco.
La distancia recorrida por el río San José de Galipán y la Quebrada los Perros hasta su confluencia es de 6,9 y 4,8 kilómetros, respectivamente. A partir de ese punto se origina el río Macuto, con un trayecto de 2 kilómetros aproximadamente hasta su desembocadura en el mar.
Por lo general las quebradas y los ríos de esta zona producen una fuerte erosión vertical en el terreno, a causa de lo pronunciado de las pendientes, convirtiendo estos recursos fluviales en hermosas cascadas que embellecen las áreas del parque.
            Para quienes tomen la decisión de visitar a tan pintoresco y alegre pueblito florido, y compartir un momento en familia o con amigos, existen distintas rutas de acceso a Galipán. Desde el litoral central, Edo. Vargas, se puede ascender desde Punta de Mulatos y Macuto hacia San José de Galipán; cuyas distancias se estiman entre 5,2 y 5,0 Km. Respectivamente. Y desde Caracas, donde la ruta a seguir es Cotiza-Elechal-abasto “La Chivera”, en un recorrido de aproximadamente 8 Km. Por ambas vías se asciende en vehículos de doble tracción.
            Otra alternativa es desde Maripérez  (Caracas) mediante el teleférico, el cual asciende hasta el pico El Ávila y desde donde se puede descender hasta San Francisco de Galipán a pie o en caballo. Aunque para muchos, el camino para llegar a Galipán se disfruta mejor si se recorre a pie o incluso en bicicleta si se es amante del deporte y la aventura en contacto con la naturaleza.
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Hotel Humboldt

            En la cima del Pico Ávila, allá donde el viento acaricia con más frescura la montaña, se devela tras las nubes, un ícono de la arquitectura venezolana, el Hotel Humboldt. Con su exótica ubicación y moderna estructura se yergue con elegancia desde 1956, año en el que fue construido.
            La edificación fue concebida como una estructura cilíndrica con fachada de cristal que permitiera una vista de 360º y contara con 70 habitaciones distribuidas en 14 pisos.
            El hotel, el cual formaba parte de un complejo turístico que incluía al sistema teleférico de Caracas, fue construido durante el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez, y estuvo a cargo de los ingenieros Oscar Urreistieta, Gustavo Larrazábal y la compañía venezolana ENECA. Por su parte, el arquitecto Tomás José Sanabria se encargó del diseño original del edificio y de la estación Ávila. A Roberto Burle Marx le correspondía hacerse cargo del paisajismo, pero debido al corto tiempo en el que se realizó la obra, no fue posible. Pues el hotel fue construido entre los meses de mayo y noviembre del mismo año.
            El hotel fue nombrado en honor al geólogo y naturalista alemán Alejandro von Humboldt ((1769-1589), quien realizó importantes expediciones en la montaña que hoy conforma el parque nacional WarairaRepano, y dejó registro de todas sus observaciones.
            Esta obra arquitectónica de indudable valor histórico ha sufrido a lo largo de su existencia diversas transformaciones debidas al traspaso constante de posesión al que se le ha sometido. A mediados de la década de los 60 fue entregado en concesión a la cadena hotelera Sheraton, pero el servicio fracasó y el complejo turístico fue cerrado. Posteriormente se reinauguró en 1986, pero su utilización como escuela de turismo ocasionó el deterioro de las instalaciones, llevándolo al abandono. Para 1998, se le otorgó una nueva concesión al consorcio privado Inversora Turística Caracas (ITC) por 30 años. En el 2001, ITC reabrió al público las puertas del complejo turístico que se denominó Ávila Mágica, e incluyó, además del sistema teleférico y el hotel Humboldt totalmente recuperado y acondicionado, otra serie de atracciones como la pista de patinaje sobre hielo, restaurantes, entre otras. No obstante, la concesión fue revocada en agosto del año 2007, y el complejo turístico pasó a manos del Estado venezolano. Actualmente el hotel se encuentra en proceso de restauración.


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