Reseña histórica

Waraira Repano: Una alternativa de esparcimiento en Caracas

“Voy de Petare, rumbo a La Pastora, contemplando la montaña que decora mi ciudad, llevando matices de la buena aurora, con la fauna y con la flora de un antaño sin igual…”, Así inicia el conocido tema “Canto al Ávila” del compositor e intérprete venezolano Ilan Chester, quien con su música recrea con magia artística, algunas de las virtudes naturales del imponente “Sultán de Caracas”. Se trata nada más y nada menos que de la gran montaña conocida desde el año 1778 hasta el 7 de mayo de 2011 como Ávila, y a partir de esa fecha como Waraira Repano, el mayor pulmón vegetal de Caracas. Se ubica en la cordillera de la costa, en el litoral central, al norte de Venezuela, y fue decretado parque nacional el 12 de diciembre de 1958, durante la junta de gobierno provisional presidida por Edgar Sanabria. Su primera denominación (Ávila) se debe a Juan Antonio Ávila, un antiguo terrateniente establecido en la serranía hasta finales del siglo XVIII. Mientras que Waraira Repano (Cierra grande) era como se le conocía entre los nativos de la etnia Caribe que habitaban la región. Las bellezas naturales de la montaña no pasaron desapercibidas para importantes expedicioncitas como Alejandro de Humboldt, quien en 1799 transitó por sus senderos y de los cuales escribiría más tarde que fueron de los más hermosos que pudo conocer en su periplo por América Latina. Otros grandes personajes de la historia tuvieron oportunidad de enlazar sus vidas a un lugar tan emblemático y místico como el parque nacional Waraira Repano. Gottfried Knoche, médico cirujano Alemán quien vivió entre 1813 y 1901, Se estableció en la hacienda Buena Vista, ubicada en el sector El Palmar de Cariaco, a unos dos Km del Picacho de Galipán. En ésta, Knoche realizó investigaciones y experimentos de embalsamamiento de docenas de cuerpos incluyendo el propio. Las ruinas del lugar aún hoy pueden ser visitadas por turistas. El parque nacional Waraira Repano arropa con su verde manto vegetal parte de dos estados venezolanos como lo son Vargas y Miranda, y Distrito Capital. A su vez cuenta con una altura que va desde los 120 m. sobre el nivel del mar en la parte más baja de la vertiente norte, hasta los 2765 metros sobre el nivel del mar en su punto más alto en el Pico Naiguatá, y ocupa un área superficial de 81.800 ha. Uno de sus atractivos es su cualidad de gran reservorio ecológico, pues en él se encuentran una amplia diversidad biológica. Entre sus especies vegetales se pueden encontrar desde plantas xerófitas en la zona más baja de la vertiente norte de la montaña, pasando por bosques residuos tropófilos y bosques semi-deciduos, así como bosques submontanos siempreverdes, selvas nubladas y vegetación de subpáramo a medida que se asciende hasta la cima del Pico Naiguatá. En su vertiente sur se hallan, además, sabanas arboladas que se extienden desde los 800 msnm hasta los 1200 msnm, lo que permite a quienes lo visitan deleitarse con una naturaleza tan diversa y contrastante que da la impresión de estar viajando por distintas regiones de la geografía en un solo punto, pues no en cualquier sitio se puede estar rodeado de plantas como el Cují, y en al momento toparse con orquídeas y más tarde numerosos frailejones, una vez que se llega a La Silla de Caracas, lugar donde se aprecia una de las vistas más hermosas. De igual manera, el parque conserva especies animales como cachicamos, venados, pumas, zorros,zarigüeyas, camaleones, colibríes, turpiales y guacharacas, que con un poco de suerte se pueden divisar si se decide ascender a pie por cualquiera de sus caminos. No obstante, existen distintas vías y medios de acceso al parque nacional, pues al tratarse de un sitio aledaño a grandes urbes, sirve de lugar de esparcimiento a muchas personas, donde el turismo y el deporte abundan. El teleférico de Caracas, construido a mediados del siglo XX es uno de sus polos de atracción. El mismo transporta a los visitantes desde la estación de Maripérez, en la ciudad de Caracas, hasta el pico Ávila, donde se encuentra el Hotel Humboldt. Una vez allí se puede disfrutar del recorrido por el lugar en el que no se puede dejar de degustar unas deliciosas frezas con crema, o una taza de chocolate caliente para elevar un poco la temperatura del cuerpo, pues el clima fresco de la montaña alcanza una media de 13 grados Cº, con las variaciones propias de cada altura. Para los menos aventureros y que desean un paseo tranquilo, pueden ascender también desde otros puntos de la ciudad en vehículos de doble tracción, como los que se encuentran en la parada de Cotiza, En los cuales se puede llegar a la hermosa Galipán, famosa por sus coloridas flores y negocios de comida y dulcería tradicional, así como paseos a caballo. Mientras que para los amantes del deporte existen igualmente rutas de acceso a pie en El Marqués, Altamira, Chacaíto y San Bernardino. Para quienes elijan realizar este recorrido de ascenso, el cual puede tomar hasta ocho horas, dependiendo de hasta dónde se desee llegar, y si prefieren también acampar, se recomienda llevar provisiones, pues además de Galipán, no existen más puntos de abastecimiento en el camino. Sin embargo, acceder al parque de esta manera es una de las elecciones más enriquecedoras, pues permite apreciarlo en mayor grado, ya que no solo brinda la oportunidad de interactuar con la naturaleza, sino que se pueden divisar construcciones de gran valor histórico como las fortalezas españolas que se encuentran en la ruta de la vertiente norte. Por ello y muchas otras razones, el parque Nacional Waraira Repano es uno de esos lugares que, si se transita por la ciudad de Caracas, no se puede dejar de visitar.

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